1. Nialed Rift va a coger hoy un vuelo a Cancún, México (código del aeropuerto: CUN) con Extropa Aerolíneas. Lleva impresa su reserva, el pasaporte, el DNI, su tarjeta VISA del VBBA y una maleta para facturar aparte de un equipaje de mano.

    Se baja del taxi en la Terminal 4 del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas (porque claro, el aeropuerto de Madrid sólo tiene una terminal, la 4, que es nuevecita, todopoderosa y siempre la ha visto en Instagram) y comienza a recorrer la terminal en busca de los mostradores que facturan el vuelo a CUN, y después de hacer fila en todas las compañías afincadas en la T4, un simpático señor con chapa de AENA colgada del cuello que estaba de paso contesta a su desesperada pregunta.

    -¿Donde es para la Riviera Maya?

    -Hola. Dígame, ¿con qué compañía?

    -Ni idea.

    -¿Tiene la reserva?

    Nialed busca en el sobre de tela cerrado por una cremallera con el logotipo de Solsticio.

    -Sí, es con Solsticio.

    -No, caballero, esa es la agencia que le vendió el billete. ¿Qué compañía opera el vuelo?

    Ahí el señor Nial se desploma por dentro. Su coeficiente intelectual acaba de bajar a 4. No entiende qué le está preguntando el chico de la chapa y le está haciendo pensar, y le está poniendo nervioso, y se le está olvidando leer, y no ve más que un puñado de letras en un papel doblado con el logotipo de Solsticio. "¡Me han timado!" es lo primero que piensa. Pero entonces ocurre algo jamás visto, porque el chaval que le está torturando con sus preguntas intenta robarle la reserva.

    -A ver, caballero, déjeme la reserva.

    Entonces el desesperado pasajero de XU (código Internacional que identifica la aerolínea Extropa Aerolíneas) se queda en blanco y blanco.

    -Vale, tome.

    Después de vacilar unos instantes que a él le parecieron horas, se lo da.

    -Mire, su número de vuelo es XU 630. Tiene que ir a la Terminal 1, se lo pone aquí.

    Bajón, de nuevo. Esto no se lo esperaba. Está sintiendo que nadie le entiende, es como si de repente todos hablaran otro idioma…

    -¿Qué? ¿Y eso dónde es?

    Y mientras el de la chapita piensa en mandarle a información, ve como se le cae el DNI al desesperado pasajero que viaja por primera vez solo. Porque siempre que voló iba acompañado de sus amigos, que lo hacían todo, pero ahora que todos están casados, tiene que ir solo, y es que tiene 34 años ya. Y claro, seguro que el de la chapa sabe todo esto, y que es un problema grave, y seguro que le acompaña hasta la puerta de embarque, y le sujeta la tarjeta y el pasaporte, y contesta a todo por él, porque al fin y al cabo es majo, y es el único que se ha parado a echarle una mano, o a quitársela.

    -Pues mire, tiene que bajar una planta, y…

    -Ah, ¿pero que hay más plantas?

    -Claro, caballero, pero es muy fácil, sólo tiene que leer.

    ¿LEER? ¿Pero leer el qué? Si no hay ningún panel indicativo, esto está muy mal señalizado, si no ha visto ninguno en los 75 minutos que lleva explorando la terminal. Sólo hay pantallas que dicen “Cancún” pero ninguna de las chicas que facturan le quieren dejar volar, porque tienen algo contra él. Y es que él no ha visto ningún cartel que diga: Señor Nialed Rift, hay una persona esperándole para acompañarle y hacerlo todo por usted.

    -Mire, coja este ascensor, y le da al 1. Allí sale del ascensor, y a su derecha hay un puente de cristal que tiene que cruzar. Cuando esté en la calle, cruce el paso de cebra y justo enfrente hay un autobús que le lleva gratuitamente a la Terminal 1.

    "H***ia, no sé en qué idioma me está hablando. Creo que es inglés, pero hay algunas cosas que entiendo… Estoy perdido. Quiero llorar y que mi padre venga y me lleve a casa. Allí estaré a salvo. ¡A la m***da el viaje!" Está perdido si seguirá con ese pensamiento.

    -Tome, buen viaje.

    -Vale, adiós.

    "De nada…" es lo que piensa el informático, que seguramente habrá malgastado su tiempo (tiempo en el que ya tendría que haber arreglado una lectora de tarjetas de embarque en la puerta K73), porque diez metros más adelante vuelve la mirada para ver si el chico ha entrado en el ascensor, pero ve lo de siempre: el pasajero está apoyado en el mostrador de información, al que no se le había ocurrido ir antes.

    (En Información)

    -Mire, caballero, tiene que subir al ascensor, pulsar el número 1 para bajar una planta, y allí sale y cruza el puente de cristal. Justo al salir a la calle y cruzar el paso de cebra, está el autobús verde que le llevará a la Terminal 1 de forma gratuita.

    -Vale. Pero entonces ¿tengo que subir o bajar?

    -Tiene que bajar a la planta 1.

    -Ah, vale. Gracias. (Y esta vez sí que da las gracias, porque la chica de información le ha aportado algo fundamental: EL COLOR VERDE DEL AUTOBÚS.)

    "¡Qué gi******as el de antes, que no ha hecho más que liarme!" piensa Nial enfurecido, pero ya sabiendo lo que tiene que hacer.

    Está en la calle, ve el BUS TRÁNSITO T1-T2-T3-T4 y pregunta al conductor:

    -¿T1?

    -Sube.

    -¿Eh?

    -Sí, sube.

    Nial se siente seguro. Por fin ha encontrado un espacio pequeño, cerrado donde alguien hable su idioma. Y además, descubre que ya no es claustrofóbico.

    CONTINUARÁ.

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